Bien es cierto que hoy día nos preocupamos por nuestro colesterol, ácido úrico, diabetes, piel, peso etc.. pero ¿cómo es posible que consideremos el colesterol elevado un factor de riesgo para nuestra salud y no el humo del tabaco? La respuesta es simple, el tabaquismo es una enfermedad adictiva y crónica que aunque no queramos dirige nuestra voluntad, así de simple.

Probablemente te resultarán familiares frases como: «Lo sé, sé que no es bueno para mi salud pero de algo hay que morir», «para mí fumar es un placer y con la pandemia, ya me dirás si encima dejo ésto» ,«son sólo un par de cigarros con las copas de fin de semana, no a diario», «ya sé que el precio del tabaco es cada vez más caro pero es de las pocas cosas de la vida que disfruto, así que no lo voy a dejar», «el estrés no me permite dejarlo, pero tampoco es que tenga interés, así me va bien»…
Éstas y otras respuestas o excusas, según queramos llamarlas, relacionadas con el tema que hoy nos ocupa, visitan frecuentemente nuestros mostradores, y tristemente ante esta negativa poco o nada se puede hacer pero aún así nosotros no tiramos la toalla y seguimos apostando por un presente y futuro en pro de la salud y buena calidad de vida.

¿Sabías que el tabaco no tiene cantidad mínima de seguridad? Me explico, no sabemos qué dosis no hace daño porque a cada persona le afecta de una manera, por tanto, cuando decimos que consumir uno o dos cigarrillos no hacen daño porque los consideramos poca cantidad debo
dejar claro que no es así.

Soy consciente de la enorme cantidad de información sobre este tema que podrás encontrar, pero hoy quiero dar un enfoque positivo a este post, no vamos a quedarnos con la gran variedad de efectos negativos que causa el tabaco en nuestro organismo, ni en la alta tasa de mortalidad y

morbilidad de la que es responsable, así que hoy vamos a quedarnos con la otra realidad, la realidad de todos los aspectos positivos que obtendrás al dejar de fumar, entre los que destaco que obtendrás tras el último cigarrillo:

  • La tensión arterial y el pulso empiezan a normalizarse.
  • El organismo elimina monóxido de carbono.
  • Los pulmones empiezan a expulsar la mucosidad y los demás residuos del tabaco.
  • Los sentidos del gusto y olfato mejoran considerablemente.
  • La respiración se hace  más fluida y aumentan los niveles de energía.
  • Mejoran la circulación y la capacidad pulmonar, por lo que notarás menos cansancio en tu vida diaria y mayor rendimiento en el deporte si lo practicases.
  • Disminuye considerablemente el riesgo de ataque cardíaco.

Finalmente te aconsejo que te tomes un segundo y te plantees dar el paso, es importante que tengas en cuenta que cuanto peor tratemos a nuestro organismo, peor respuesta obtendremos por su parte, así que ¡es hora de cuidarse de verdad!
Desde aquí te animamos a dejar de fumar, probablemente no sea fácil pero si quieres y te lo propones desde nuestra farmacia podemos ayudarte en el proceso para que alcances con éxito tu objetivo, porque ¿qué sería de la vida si no tuviéramos el valor de intentar algo nuevo?